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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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05-12-2019

 

CARTA OPINIÓN: BALANCE DE LOS RESULTADOS ELECTORALES Y DE TODO LO QUE SE HA DICHO

 

SURda

Opinión

Uruguay

Federación anarquista uruguaya

 

NUESTRA POSICIÓN

 

 

Ya han pasado las elecciones. Recién el jueves 28 se ha confirmado ha ganado la fórmula Luis Lacalle Pou-Beatriz Argimón, marcando un retorno de la derecha clásica a la administración del Estado.

Mucho se ha hablado de estas elecciones. Desde la “izquierda” la importancia que revestía, de lo que estaba en juego, de los riesgos de que ganara la derecha, de que Cabildo Abierto se convirtiera en una fuerza determinante en la coalición «multicolor» con gran capacidad de presión, se ha hablado del miedo al fascismo. Todo ello fue colocado como argumento para votar a Martínez, entre tantas otras cosas.

Para evitar confusiones -o incrementar las que ya hay-, separemos la paja del trigo. Hagamos unos análisis pormenorizados de varios hechos y concepciones y pongamos el eje en lo que verdaderamente está en juego en el próximo período.

1) Lo que viene no es fascismo

Se ha manifestado a través de variada militancia (frenteamplista y no), pero también de sectores de la población, el miedo al fascismo que se vendría supuestamente, con el nuevo gobierno liderado por Luis Lacalle Pou y apoyado por Manini Ríos. Cabe precisar con claridad los conceptos, sino se produce una verdadera confusión en todos los órdenes y se impide así realizar un análisis riguroso de la situación y de las  perspectivas que se abren.

El fascismo como régimen fue una experiencia histórica concreta y es irrepetible. No se volverán a generar las condiciones para el surgimiento de un régimen de tales características, tal como se dieron en la década de 1920 y 1930, pleno período inter bélico europeo. El fascismo incluía una determinada forma de organización social (corporativismo, organización militar de toda la sociedad e integración al partido de la misma, concepción guerrerista, etc.)

En cambio, el fascismo como ideología sí está vivo, y algunos de sus elementos ideológicos se insertan en lo que es la etapa actual del capitalismo, y colorea la cruel ideología neoliberal, de esta forma incide en la vida política de varias formaciones sociales e incluso en algunas de ellas a nivel de gobierno,  como ocurre en varios países de Europa. Hay un crecimiento de las expresiones de extrema derecha a nivel internacional. Pero ese fascismo, en el terreno ideológico, se articula con otras demandas sociales, sentimientos y frustraciones propias de esta época. Tiene capacidad de influencia en el terreno ideológico y de hecho, inserto en diferentes gobiernos han contribuido en la generación de discursos y concepciones reaccionarias a nivel de la sociedad. 

Toda la política sistémica de seguridad y tecnificación de la policía tiene un objetivo específico: la «delincuencia», los «pichis», las «zonas rojas» o «barrios marginales». Todo ese discurso de derecha -que viene de larga data y que es puntal hoy de esta etapa del capitalismo- ha sido abonado también por los gobiernos progresistas del Frente Amplio. Está claro, fortalecer la represión no va a favor de ningún proceso de producir la liberación de ningún sujeto social. Es sintomático como en materia de esta concepción de «seguridad» los actores políticos del FA han asumido el discurso y lenguaje de la derecha. Es más, sobre final de la campaña el FA hizo públicas varias medidas que tomarían en materia represiva muy similares a las que propone la derecha.

Un problema de fondo es que avanzan en nuestra sociedad los discursos reaccionarios y eso explica porqué Cabildo Abierto obtiene 270 mil votos. Dichos discursos reaccionarios habilitan a otros discursos de derecha y extrema derecha, también que instituciones totalmente denostadas socialmente puedan salir al debate público sin mayores tapujos (FFAA, centros de retirados militares, etc.)

Entonces, si lo que viene no es el fascismo, ¿qué es? Lo que se viene es una fuerte dosis de ajuste neoliberal como ya conocimos, acompañado de una fuerte política securitaria y de represión, aplicando más a fondo la infame ley antiterrorista aprobada por el gobierno de “izquierda” dando palo fuerte a los que protesten y reclamen. Es el estilo de política que las clases dominantes siempre han querido aplicar en nuestro país.  Pero ocurrió que luego de la crisis del 2002 necesitaban de un gobierno que acomodara la casa para poder volver. Un gobierno que, junto a pequeñas reformas y cierto asistencialismo, hizo pacientemente los mandados al poder dominante, al gran capital. 

Por otra parte tenemos que la votación que recibió la fórmula Martínez- Villar en segunda vuelta deja en mejor posición al FA para negociar y hasta para perspectivas futuras elecciones. Se libera del giro creciente hacia la derecha, que acentuaría en este próximo período si fuera gobierno teniendo en cuenta que ya no hay nada de viento de cola y al revés, hay dificultades a nivel de país en relación con su presupuesto y no tuvieron ni tienen disposición de meterse con los dueños del poder y meterle la mano en los bolsillo a los de arriba. Por otro lado si el Partido Nacional hace un juego inteligente, buscando socios para los quites camuflados que realizará a los de abajo, es más que probable que busque acuerdos puntuales con sectores del FA. Por su lado el FA, ya lo han dicho algunos de sus representantes están dispuestos al diálogo «por el bien del país y la gente”.  Realizará el FA la oposición que sea más funcional a lograr el próximo gobierno. Falta ver que presión recibirá de los y las de a pie, que serán quien sufran consecuencias económicas y sociales, igualmente qué movilizaciones pueden llegar estos a generar aún sin el estímulo ni agrado de sus dirigentes. 

La historia no se repite y hay elementos nuevos y se darán combinaciones nuevas: esto no será mecánicamente una repetición de los '90. Pero seguramente en nuestro país se abre un ciclo de gobiernos de derecha clásica (que han gobernado este país por 170 años) con variantes complejas y un posible crecimiento mayor aún de discursos reaccionarios a nivel social en general. 

Lo cierto es que al avance y crecimiento de la derecha y de los grupos e ideología fascista no se los frena votando, no se los frena en las urnas. Se los enfrenta, frena y derrota en las calles, con la lucha popular organizada.

2) El verdadero problema de Cabildo Abierto

La votación de Cabildo Abierto y el respaldo recibido por Guido Manini Ríos nos habla a las claras que esos sectores de derecha rancia y extrema derecha estaban algo dormidos y desperdigados por ahí. Incluso algunos «personajes» cobijados bajo el ala del FA, como su candidato a Vicepresidente Guillermo Domenech, escribano de Presidencia y Guido Manini Ríos, ascendido a Comandante en Jefe del Ejército por Fernández Huidobro y Mujica.  Parece para algunos un posible aliado, alguien a tener en cuenta. Esto es sencillamente infame. 

La derecha se junta, arma trinchera, da cobijo a grupos neonazis…¿Acaso pensaban que los preferidos de las clases dominantes estaban derrotados, que no estaban luchando para resurgir y tomar el timón que habían prestado? ¿Qué se esperaba que hicieran? ¿Pensábamos que al «país de excepción» no iba a llegar esta tendencia internacional con toda una estructura de poder dominante detrás?

Está claro, no solo llega, sino que tiene raíces propias. Y capacidad de operar por su cuenta. Tenemos por su lado que el video de Manini con un mensaje dirigido a las Fuerzas Armadas, a su personal subalterno, en un claro mensaje corporativo, defensor de la institución militar, señalaba a quién debían votar los militares. Como anteriores videos de Manini, es provocador, está pensado claramente para generar efectos políticos en el conjunto de la población-especialmente de izquierda- y brinda un mensaje que busca levantar la moral de las FFAA y le otorga a sus miembros un rol político. Ya había ocurrido esto mientras Manini era Comandante en Jefe del Ejército. Es decir, actúa con total autonomía porque sabe del espacio que tiene él y su gente. Sabe el rol preponderante que juega el ejército para el “orden” existente. Lo que signifique para el sistema al que está articulado como institución con disciplinamiento específico y asesino. También sabe porqué unos y otros han colaborado con la impunidad para que prácticamente no pase nada a quienes fueron torturadores, asesinos, violadores y que desaparecieron a cientos de militantes luchadores/as por un cambio de verdad. 

Por otro lado, el Centro Militar, institución que armó el marco político para el desarrollo de Cabildo Abierto y ha respaldado a Manini Ríos en todo momento, también lanza sus comunicados. La visión del Centro Militar es directamente anticomunista, englobando dentro de los «comunistas» a toda la izquierda, incluso a todo el FA. O sea, odian a todo lo diferente a la derecha y a las charreteras. Milicaje puro y duro, amantes de la dictadura y se han quedado estancados en la lógica de la «guerra fría» y de que finalmente son intocables por el arriba. Fueron bien “educados” para hacer lo que hicieron y que están dispuesto a repetir. Lo único que hay momentos que se confunden por esa misma “educación” que reciben y así no perciben adecuadamente que están para hacer los mandados al poder y que sólo provisoriamente y cuando les conviene los poderosos le prestan el gobierno.

Es posible que en el futuro inmediato, Cabildo Abierto y sus principales figuras sigan lanzando discursos de odio y anti-izquierdistas, anti derechos, insuflando valores tradicionales, al estilo que hicieron los grupos de extrema derecha antes del golpe de Estado durante un largo período (Orpade, Alerta, Jup, etc.). Es otro contexto, pero por su formación y dinámica interna no reparan en dar continuidad mecánica a determinadas prácticas. Muchos de los actuales miembros de Cabildo Abierto vienen de esas experiencias. Es posible que vayan al choque también, y por las dudas, hay que tomar las precauciones adecuadas en esos casos. 

Manifestamos claramente nuestro total repudio a los dichos de Manini en ese infame video y al editorial del Centro Militar, y a toda la andanada fascistoide que se ha hecho pública en estos días, que buscan generar las condiciones para un avance cada vez mayor de esa derecha y los militares en contra de lo mejor de nuestro pueblo. Este tipo de expresiones no deben tener cabida en nuestra sociedad y deben ser rechazadas, repudiados por el conjunto socialmente sano de nuestro pueblo.

3) «Coalición Multicolor» y su «fortaleza». Distintas hipótesis iniciales.

La Coalición Multicolor tiene más debilidades que fortalezas. Las propias pujas internas dentro del Partido Nacional y la autonomía que posee Cabildo Abierto que un Lacalle Pou querrá limitar, hacen prever un futuro difícil a nivel de determinados acuerdos. Seguramente en los temas centrales cerrarán filas, pero habrá disputas y fuertes debates en varios asuntos.

Por lo tanto, Lacalle Pou no las tiene todas consigo. Tendrá que negociar, ceder, y es posible que esta coalición se rompa o se desgaste en poco tiempo. Es decir, puede no tener condiciones plenas de gobernabilidad a determinada altura del mandato.

Puede ocurrir también: que el interés por mantener al «marxismo» fuera del gobierno (según las expresiones del Centro Militar), y porque si no están juntos son débiles, haga que esa alianza perdure algo más. Sin lugar a dudas, jugarán en ello un montón de intereses y hechos que no se pueden predeterminar a priori.

No se nos escapa que es necesario ver un tiempo el funcionamiento de este acuerdo multicolor para plantear una hipótesis más rigurosa. Pero aún teniendo presente algo tan importante igualmente iremos opinando sobre caliente y oportunamente haciendo los ajustes que correspondan. 

4) El FA, fin de ciclo progresista y corrimiento a la centro-derecha

Sin lugar a dudas es el fin de un ciclo. Un ciclo compuesto por un conjunto de elementos coyunturales específicos que como ya hemos analizado, él ha contado con algunas medidas paliativas de las consecuencias sociales más agudas de las políticas del sistema. 

Pero remitiéndonos al resultado electoral de octubre, si analizamos departamento a departamento, nos canta a las claras que en este periodo poco cambió la mentalidad de la población referida a lo electoral, que determinados efectos ideológicos electorales en todo este tiempo fueron de muy bajo calado en el interior del país, justo donde más creció la extrema derecha. En los departamentos históricamente más conservadores fue donde votó mejor Cabildo Abierto y peor el FA. Ello nos da una medida de este fenómeno. El «progresismo» allí no produjo un cambio relevante de mentalidad o de percepción, tal vez sí en algún sector, pero no parece ser en lo general.

Pero además, el FA, su estructura partidaria, ha ido acompañando el giro a la derecha que ha dado parte de nuestra sociedad, desde lo ideológico y lo político. La preocupación por la «seguridad» y las propuestas represivas que se iban emparentando con las de «reforma», la centralidad de este tema en la campaña, el primer ministro nombrado de su posible gabinete…Todas señales que corrían el discurso hacia la derecha con tal de pescar votos. Pero ese giro hacia el centro-derecha ya es una tendencia que viene de antes y ahora se hace más pronunciada. Mención aparte tenemos que hacer de los de a pie que siguen sentimentalmente y con simpatías política genéricas al FA, con críticas a veces pero aún con algunas esperanzas que exprese intereses distintos a los partidos tradicionales. Hay ahí distintos elementos ideológicos, por también distintas experiencias de vida, que claman por cosas justas y que están en estado dinámico como para ejercer presión fuerte y hasta calle en alguna circunstancia social.Es tema a seguir de cerca en esta oportunidad que la contención puede aflojar por el hecho de ya no ser gobierno y si “opositor”.Puede haber circunstancias sociales en que la resistencia de los de abajo rompa estrategias electoreras en momentos difíciles y de golpes crudos a sectores de pueblo. 

5) Lo que estaba en juego era el grado del ajuste

Pero además de todo esto que acabamos de mencionar acerca de las elecciones, podemos decir que apenas se disputaba el grado o dosis del ajuste y represión que vendrá. No estaban en juego ni dos modelos ni dos proyectos de país: el modelo es uno solo y cada posible «gestor» le dará su impronta. Un ajuste de mayor calado, otro de menor, pero lo cierto que ajuste y giro a la derecha. Esa es la tendencia. 

Entonces no se explica por qué variada militancia que no vota al FA asiduamente (o no lo votaba) se desgañitó en noviembre por obtener votos y convencer a «las izquierdas» de votar por «lo menos malo». En esa lógica, ¿octubre no fue importante? ¿ Y 2014? ¿Es importante una ronda eleccionaria de acuerdo al análisis e intereses de quién o quiénes?

No hay acaso concepciones en juego que implican necesariamente coherencia. Si hay caminos que no son válidos para un proceso de cambio, no podemos validarlo hoy y negarlo mañana.  Las vías que conducen a lo contrario o atan al sistema a los y las de abajo tienen sus prácticas e instituciones para reproducirse, bien se sabe. No podemos decir que las herramientas podridas del sistema son válidas cuando se nos ocurra. Toda concepción de lucha tiene sus prácticas para avanzar y hay prácticas que no tienen nada que ver en la forja de un pueblo fuerte que vaya perfilando su mirada para un mañana anticapitalista

Para los y las anarquistas -y en especial para los y las de FAU- el voto y las elecciones son parte de la estructura del Estado. No votamos no u n capricho, una pose de moda o una especie de mantra principista. No votamos porque no creemos en los mecanismos que juegan en el marco de la estructura de poder del enemigo de clase. No votamos en las elecciones nacionales porque no es posible por ese mecanismo colocar y concretar los intereses populares, porque quien gobierna lo hace en el mejor de los casos buscando el «equilibrio entre clases», que en la realidad es conciliación subordinada, y apunta directamente en beneficio de las clases propietarias. 

El sufragio se ha demostrado como una vía muerta al socialismo. Basta recordar la trágica experiencia del proceso chileno liderado por Allende. Allí no se disputa el poder; la burguesía no coloca el poder en discusión el día de las elecciones, no paraliza la vida social para ver qué clase se queda con el poder, según los votos den ganador a tal o cual fórmula. El voto en las elecciones nacionales no cambia nada de fondo, si así fuera estaría prohibido, porque ninguna clase social que detente el poder lo va a «rifar» cada cinco años.

Es más, ya ni siquiera el sistema admite demasiadas reformas. Por eso ahora se habla de «progresismo» y no de izquierda o socialismo. Toda una clara connotación ideológica fuerte y profunda que va destiñendo y quitando contenido a importantes conceptos creados por los de abajo a lo largo de sus luchas donde se expresan nociones y aspiraciones de una vida mejor.

Los y las anarquistas de FAU hemos apoyado variados plebiscitos e iniciativas por sentidos reclamos populares desde nuestra militancia social y marcando nuestra impronta: DDHH, jubilaciones, la enseñanza, contra las privatizaciones… Allí hemos estado y arrimado el hombro en varias tareas. Pero un plebiscito en defensa de una empresa pública es una cosa, otra es votar por tal candidato, pensando lo que se quiera pensar que ese candidato hará. Allí operan los mecanismos tramposos y ficciones que generan una dependencia del pueblo hacia los políticos «profesionales».

6) Una salida popular

Hay que buscar un camino propio, una salida popular, desde abajo. No a través de los partidos políticos del sistema, sino a través de los organismos populares, de los sindicatos, cooperativas de vivienda, gremios estudiantiles, organizaciones barriales, que agrupen al pueblo y den la pelea por los derechos y reclamos que se estimen necesarios. Organizaciones del pueblo que enfrenten el ajuste y la represión que vendrá. Una salida que abra cauce a un camino de unión de los Oprimidos con miras a la construcción de Poder Popular.

Es más difícil, claro, comparado con meter papelitos en una urna cada cinco años. Pero es más seguro, es más eficaz y coloca a las clases oprimidas como sujeto político constructor de su propio destino, sin intermediarios ni charlatanes. 

Preferimos, los y las anarquistas de FAU, apostar por un proceso prolongado, largo, trabajoso, arduo, pero que cimente una sociedad diferente. Esa es la única garantía de cambio. 

Por eso siempre decimos que los y las anarquistas «votamos» todos los días, fortaleciendo las organizaciones sociales germen de una sociedad nueva. Eso es ser de izquierda , desde nuestra modesta posición.»

A ENFRENTAR EL AJUSTE Y LA REPRESIÓN CON LUCHA POPULAR ORGANIZADA

POR UN FRENTE DE CLASES Y SECTORES SOCIALES OPRIMIDOS

POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER POPULAR

POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD

¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

FEDERACIÓN ANARQUISTA URUGUAYA

Fuente: http://federacionanarquistauruguaya.uy/carta-opinion-balance-de-los-resultados-electorales-y-de-todo-lo-que-se-ha-dicho/

 


 
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